mayo 07, 2010

EN CONCRETO
POR: PANCHO AGUILARTE
EL VALOR DE UN DIPUTADO

La semana pasada nos comprometimos a compartir con la opinión pública regional y nacional nuestras inquietudes en relación a las condiciones morales, académicas y humanas de los hombres y mujeres que aspiran llegar a la Asamblea Nacional. Además de las consideraciones políticas inherentes a tan importante acontecimiento electoral. Lo primero que debemos tener presente, es el grado de identificación que deben tener los candidatos, con las regiones o circuitos que pretenden representar. No se puede permitir como en el pasado, aspirantes de otros estados, que no tienen ningún tipo de atadura con las entidades federales y que son colocados en esos puestos para resolver un problema político. Quien represente a la tierra del héroe de Boyacá debe tener sembrada en ella sus raíces y sus luchas sociales. Por más renombre que tenga algún figuron de la política nacional, si nada lo vincula con el estado, debe ser descartado y si por ponerse de espaldas a esta realidad se insiste en imponerlos, debemos derrotarlos a fuerza de votos. Lo otro que es importante tomar en cuenta es la actuación política, gerencial y en la pulcritud que haya tenido en el desempeño de la administración de los recursos del tesoro público. La solidaridad también debe ser un valor a tomar en cuenta. Hay unos cuantos nombres que están sonando por allí que cuando ocuparon alguna responsabilidad regional solo se ocuparon de resolver sus problemas económicos y los de su familia. La política no debe ser usada como una fuente de solución de problemas personales sino como la única y gran posibilidad de relacionarse con los ciudadanos y su problemática comunal. La próxima elección de parlamentarios es desde 1998 la más importante en la que haya el venezolano participado. Es más importante aún que las presidenciales de 2012.Allí se resolverá como una vez se resolvió en Carabobo nuestro destino como nación libre e independiente. Los hombres y mujeres que resulten electos deben tener probada vocación de servicio, valentía para asumir riesgos y capacidad para los duros e intensos debates que con toda seguridad se darán en el hemiciclo. O ganamos nuestra libertad o se impone abiertamente la dictadura. Eso es lo que está en juego, por tanto no pueden ser los criterios a tomar en cuenta que fulanito de tal obtuvo una buena votación en el proceso pasado o que los tres partidos con la nomina mas numerosa decidan quien debe ser el candidato o que hay que darle a los estudiantes el 30% de los puestos porque salieron a la calle a enfrentar la represión del gobierno. También han salido las amas de casa, los obreros, los buhoneros. La formación moral y académica es fundamental. Nuestros mejores hombres y mujeres deben estar al frente de la batalla electoral final que se avecina. Democracia o muerte debe ser la consigna. Hay que vencer las lacrimógenas. Nadie que tenga miedo del sonido de un traqui traqui debe presentar su nombre para estos comicios. Ya por ahí se dice que el PSUV colocará como candidatos a los más conocidos en la opinión pública, a los más decididos, a los que menos escrúpulos tienen. Diosdado, Maduro, Aria Cárdenas, Vielma Mora, Isea, Cilia Flores son algunos de los nombres que tiene el oficialismo para la última ofensiva de lo que queda de democracia. Preparémonos para que la pelea que se inicia con la escogencia de los candidatos democráticos esté libre de trampas, corruptelas, componendas y vanidades. Avanza el tiempo y las primarias deben montarse. Es el único camino de evitar llevar candidatos con plomo en el ala